Este cortometraje, rodado con un presupuesto de tan sólo 50 dólares y una Canon EOS 550D, se ha hecho muy popular gracias al poder de difusión de las redes sociales.
Su joven director Peter Lewis echó mano de sus hermanos para configurar el reparto y una banda sonora compuesta por él mismo para realizar esta pequeña joya que tiene como tema principal la fotografía. Para ello se ocupó de todas las etapas de la producción y montó el resultado final con Final Cut Pro. La película está distribuida a través de una licencia Creative Commons que precisamente ha debido ayudar a su gran difusión entre la blogosfera.

































