Cada vez que se deja caer por nuestras oficinas una de esas cámaras largamente esperadas nos ocurre lo mismo: en lugar de ponernos la bata blanca y encerrarnos en el laboratorio nos falta tiempo para salir a la calle a sacar fotos. Imaginamos que eso mismo haría la inmensa mayoría de los interesados en la X-Pro1, que no son pocos. Así que como adelanto de una prueba más extensa, he aquí los primeros resultados y nuestras impresiones tras unos días de intensa convivencia con el primer cuerpo del nuevo sistema sin espejo de Fujifilm.
Han pasado más de dos meses desde que la X-Pro1 se dejara ver por primera vez en el salón CES de Las Vegas. Desde entonces no ha decaído el interés que ha despertado esta suerte de X100 con ópticas intercambiables, si se nos permite la simplificación, si bien es cierto que su elevado precio (1.600 euros sólo el cuerpo) sí ha conseguido enfriar los ánimos de algunos potenciales compradores.
Disponible el próximo mes de abril, la primera unidad funcional de la cámara -o al menos con el firmware 1.0 instalado- ya ha caído en nuestras manos acompañada de los tres objetivos Fujinon XF que componen el catálogo de este sistema: 35 mm f1.4 R, 18 mm f2 R y 60 mm f2.4 R Macro.































